miércoles, 1 de abril de 2015

54 SEMANAS DE MÚSICA RELIGIOSA (I)



La 54 edición de las SMR de Cuenca han comenzado con el mismo nivel y perfil que las anteriores. Nunca dejan de innovar y sorprender y este inicio lo va corroborando, con una sucesión de conciertos sobresalientes, variados e imaginativos. Por desgracia, el que escribe el artículo no pudo asistir a la inauguración en la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Villanueva de la Jara. Lo que ha venido después, lo relato a continuación.

Domingo de Ramos. Barroco intenso y Perianes colosal.
El viaje propuesto el Lunes Santo partió del barroco español, sazonado con piezas instrumentales de Haendel, Vivaldi y Mascitti, para aterrizar en el piano romántico e impresionista del concierto de Javier Perianes.
En el Convento de las Carmelitas, el grupo La Risonanza dirigido por Fabio Bonizzoni retornó nuevamente a nuestra ciudad, en la que tanta huella ha dejado. Todavía recuerdo la formidable integral de las Sonatas del Santo Rosario de Bibber en el año 2003. En esta ocasión, el eje del concierto giró alrededor de la obra religiosa de Sebastián Durón y José de Torres. El barroco español sigue siendo desconocido para mucho público de música clásica y con cada aportación realizada con calidad se abandona la antigua creencia de que ese periodo era poco relevante. Las obras de Durón son teatrales dentro de la religiosidad, juegan con la tradición hispana y la incorporación de la moda italiana, pero siempre desde la coherencia y la calidad. Su “cantadas” son páginas de gran belleza, así como las Lamentaciones de Jueves Santo escritas por su contemporáneo José de Torres. Engrandecida por la soberbia voz de la soprano cubana Yetzabel Aria Fernández, cuya fuerza expresiva, los crescendos en las notas largas y el natural virtuosismo de sus agudos dejó fascinado al auditorio que rebosaba la sala. El único “pero” a esa voz tan fascinante es que podría mejorar la dicción en castellano, ya que, siendo su lengua, podría ser más clara. Las obras instrumentales contemporáneas dejaron claro el etilo mediterráneo de Vivaldi, el algo más sobrio de Mascitti y el siempre imaginativo Haendel, tañidos con vehemencia y gran dominio de estilo.

Fabio Bonizzoni ©SMR/Santiago Torralba

Reconozco que no siempre me ha cautivado el pianista natural de Nerva Javier Perianes. Fui al concierto de la sala Theo Alcántara del Auditorio con precaución y dudando, sinceramente, del resultado final. Todo cambió con el inicio del Allegretto en do menor de Schubert. Los primeros compases dejaron claro que estábamos ante un concierto especial, nuevo, diferente y muy alejado de la mayoría de los jóvenes pianistas. A continuación, pude sentir el momento más memorable de la noche: la Sonata nº 21 en Si bemol Mayor D. 960, escrita por un Schubert cerca de la muerte e interpretada con tal delicadeza en un fraseo infinito, con una separación perfecta de los distintos estratos de la composición y una musicalidad tan especial que acongojó al público que se entregó absolutamente. El mejor Schubert al piano que he escuchado en directo, trascendiendo el genio y llevándonos al éxtasis. El concierto tuvo una segunda parte impresionista, con una selección de Música Callada de Federico Mompou y preludios de Debussy. La altura mística se mantuvo y el aplauso final fue tan intenso como sincero.

Javier Perianes ©SMR/Santiago Torralba

Lunes Santo. Eternos Tallis y un violonchelo con alma.
¿Quién no ha escuchado la grabación mítica del Requiem de Victoria y Versa est in Luctum de Alonso Lobo que realizaron los Tallis Scholars en 1987, bajo la dirección de Peter Phillips? Algunos nos realizamos como músicos con esa joya nunca superada. De ese disco queda el grupo, el director y la contralto Caroline Trevor, pero lo esencial se mantiene e incluso mejora. Para interpretar la polifonía algunos optan –como The sixteen— por voces vibradas y poderosas. Los Tallis siempre buscan la pureza tímbrica, la ausencia de vibrato y el empaste casi místico. Nunca fallan, consiguen una paleta de recursos infinita con sonidos imposibles y crescendos mágicos. El repertorio que abordaron en la iglesia de la Merced se centró en el renacimiento (Tallis, Taverner, Shepard, Moutn y el “tardío” Allegri) y del autor minimalista Arvo Pärt (nacido en 1935). La transición de una época a otra era natural, sencilla y eficaz, siempre sublime e increíble (nunca olvidaré el Miserere de Allegri, dispuesto el coro en dos alturas y el tenor Chris Watson realizando unos solos casi metafísicos). Para terminar de forma grandiosa, se unió El León de Oro, excelente coro nacional, con sus más de 40 voces y que empastó fenomenalmente con los Tallis en la espectacular Spem in alium. 

The Tallis Scholars ©SMR/Santiago Torralba

El lunes culminó con la titánica tarea del violonchelista Jean-Guihen Queyras, que propuso un concierto de los difíciles con mayúsculas, tanto para el intérprete como para el oyente. La integral de las seis suites para violonchelo solo de J. S Bach. Son obras inmensas, ricas, llenas de secretos y bellezas, pero que nunca se afrontan como integral por lo extenso y por lo agotador que resulta para el intérprete, pues son estructuralmente similares. La  versión del cellista natural de Montreal fue excelente. El sonido penetraba la iglesia de San Miguel con intensidad y calidez y los que estábamos sentados en la parte superior pudimos sentir todos los colores y matices que nos propuso. Afinación perfecta y fraseo sublime, más afín a la tradición de Casals o Rostropovich que a la del actual historicismo y también alejado del sentido literal de la danza (recordemos que las suites son agrupaciones de éstas)  para abrazar una estilización de la misma. Nuevo concierto para recordar.

Jean-Guihen Queyras ©SMR/Santiago Torralaba

Martes Santo. Primer estreno.
Las SMR –y nunca me cansaré en repetirlo— son la causa primera del renacimiento creativo musical español en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Nunca ha faltado a la cita de encargar nuevas obras a los compositores españoles (y últimamente de todas las latitudes), generando un corpus musical imprescindible para estudiar la música contemporánea nacional.
La primera obra de encargo de la 54 edición recayó en el insultantemente joven Joan Magrané (Reus 1988), premio Reina Sofía de composición 2014. Para tener sólo 27 años demostró un dominio del coro propio de un maestro. Su obra Tu solus qui facis mirabila está basada en textos bíblicos y de otras fuentes antiguas, medievales o del siglo XX que giran alrededor del génesis. El compositor juega con el coro desde el unísono hasta el cluster, con pasajes cercanos a la consonancia y siempre preocupado por el juego de masas. El Grupo Kea, dirigido por Enrique Azurza, llevó bien la obra (creo que los contrastes podrán ser trabajados mejor en futuras interpretaciones) con el inconveniente añadido de la gélida temperatura de nuestra catedral (eché de menos las estufas que otras veces hemos disfrutado). Me quedé con ganas de nuevas audiciones, pues creo que la obra quiere decir mucho y necesita más tiempo para que camine. El concierto se completó con la obra de Yves Daniel-Lesur Cantar de los cantares, pagina tan bella como irregular.


Joan Magrané y Enrique Azurza ©SMR/Sntiago Torralba


martes, 31 de marzo de 2015

ISABEL, GRAN ÓPERA CONTEMPORÁNEA


Me resulta complicado hablar de esta obra musical. Fui testigo de su gestación y elaboración gracias a las tertulias que he tenido con mi maestro y amigo José Miguel Moreno Sabio. Tuve el privilegio de leerla antes de su estreno y, por tanto, conocer muchos de los deseos inquietudes, y esperanzas del compositor.
Por eso, repito, me resulta complicado hacer una crítica de algo tan querido por mí, pero por fin he decidido afrontar la necesidad de escribir sobre ella, una vez estrenada con gran éxito dentro del Ciclo Pedagógico del Teatro de la Zarzuela de Madrid y en el Teatro Auditorio de Cuenca.
Para quien no conozca a José Miguel Moreno Sabio (Motril 1956) les diré que no solo es compositor, pianista y profesor de Armonía, Contrapunto y Fundamentos de Composición en el Conservatorio Profesional «Pedro Aranaz» de Cuenca, sino que además es una de las personas que más sabe de ópera que yo jamás haya conocido. De estudiante en el RCSMM era un habitual en el Teatro de la Zarzuela (por ende, el único teatro de ópera de la capital) y allí escuchó las grandes voces del momento, esas que hoy en día no se terminan de conseguirse por carreras poco cuidadas y precozmente perdidas. Se enamoró del maravilloso mundo de la escena  y era capaz de dar conferencias sobre cualquier aspecto de la misma, desde los diferentes estilos del belcantismo, los esfuerzos de los compositores franceses por adaptar la ópera a su lengua o los avances armónicos o escénicos de Richard Wagner.  A la vez que se iba formando en la técnica compositiva con maestros como Carmelo Bernaola o Antón García Abril, se forjó como pianista acompañante de cantantes, con lo que culminó su vasta formación en el inabarcable mundo de la música escénica y el lied.
Así pues, en pleno siglo XXI, donde la ópera sigue bebiendo mayoritariamente del pasado y parece que sólo innova en cuestiones escénicas, afrontar la composición operística tiene el grave riesgo de caer en la frustración. Sin embargo, aquí se pusieron de acuerdo dos conciencias muy claras con un mismo fin: José Miguel Moreno Sabio y el director de la Escolanía Ciudad de Cuenca, Carlos Lozano. Como resultado, este fantástico cuento lírico.

Carlos Lozno, Manuel Millán y José Miguel Moreno Sabio


Isabel, ópera, cuento lírico… escena.
Isabel es la historia de una niña que viaja del mundo real, triste y solitario, hasta el mundo del sueño el juego y la fantasía. Una trama sencilla, directa y que es comprensible para pequeños y mayores. El maestro Moreno Sabio no cae en la tentación –que tan mediocres resultados ha producido a los largo del siglo XX— de intentar la “abstracción escénica”. La acción es clara y concisa, permite la combinación de varios mundos musicales y se mueve entre ellos con naturalidad. El libreto es del propio compositor, pero sazonado con poemas de Federico García Lorca y Federico Muelas. Podemos percibir los distintos tratamientos que tienen los personajes adultos –Luna y Neptuno— y los infantiles –Isabel y los niños—. Mientras los primeros poseen un tratamiento melódico amplificado y por momentos complejo, además de un trabajo armónico más denso, los segundos basan gran parte de sus intervenciones en cantos populares. La transición de unos pasajes a otros se logra con naturalidad y dinamismo admirables. Desde el inicio la música es bella, atractiva y eficaz. Un trabajo de creación ambicioso que apunta alto y que merece el máximo de difusión.

La interpretación.
La Escolanía Ciudad de Cuenca roza lo milagroso. Ella es el germen de la composición y está a la altura de la misma, gracias a un trabajo vocal que no para de dar frutos. Los niños cantan con alegría y reflejan un trabajo ímprobo, sacrificado y generoso. Trabajan colectivamente con tanta pasión y tan bien dirigidos técnicamente que no veo límites en sus posibilidades. El esfuerzo de Carlos Lozano es impecable, constante y no para de dar frutos. Podemos pensar que se está creando en nuestra ciudad una agrupación de referencia nacional en su tipo. La Orquesta de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección de Manuel Coves, sonó muy bien como era previsible y el director comprendió la partitura, dejando como protagonistas las voces, pero extrayendo los múltiples colores que la orquestación posee. Los dos personajes adultos, la soprano Itxaso Moriones y el barítono Xavier Mendoza, cumplieron con creces, ambos con vis cómica y gracia en los momentos de comedia y fuerza expresiva en los amplios pasajes donde se convierten en protagonistas.
La puesta en escena de Carlos Lozano se apoyó en excelentes medios digitales, que cubrían el minimalismo sobre el que se basaba. La ambientación nos llevaba cien años atrás, con unos niños de otra época, pero que se podían identificar con los actuales. Consiguió ser muy seductora.


sábado, 14 de marzo de 2015

Entrevista en LA TRIBUNA DE CUENCA

Esta entrevista aparece en el periódico LA TRIBUNA DE CUENCA, el 14 de marzo de 2015. El enlace original está aquí.



Manuel Millán: «Crear ópera es una necesidad personal»

Pepe Monreal - sábado, 14 de marzo de 2015

El compositor conquense, titulado por el Conservatorio Superior de Madrid, cuenta en su haber con numerosas obras, alguna de ellas estrenadas en Cuenca

Ha hecho de la música su profesión, y de la composición su pasión. Emprendió la carrera musical a los 17 años, y desde entonces no ha parado en su constante aprendizaje con los que él considera sus maestros, «entre los que están Jesús Sánchez y Gabriel Estarellas, en cuanto a mi instrumento, la guitarra, y en composición, al maestro López Calvo, Moreno Sabio, José Luis de la Fuente y tantos otros que han influido en mi formación musical», señala Millán, quien confiesa ser un apasionado del género operístico, «de todo tipo, desde las italianas del XIX, a las de Wagner, las barrocas y  las contemporáneas». 
¿Su interés por la ópera le ha llevado a componer una? 
Era algo inevitable, dada mi pasión por este género, y al final  lo he llevado a cabo. Componer una ópera era una necesidad, un reto personal que me motiva a seguir adelante en este camino.
¿Cómo surgió la idea?
Por la amistad que me une con Gustavo Villalba, quien es autor del libreto. Ya habíamos trabajado juntos, y entre ambos hay mucha afinidad, cada cual en su parcela, así es que le planteé que escribiera algo sobre unos parámetros que le marqué y en cuatro meses, en los que mantuvimos contacto casi diario, tenía acabada la ópera que titulé ‘ La caja de luz’, que no es sólo un objeto, sino una metáfora sobre el poder, el manejo de las masas por un ‘lider’… En definitiva, una obra muy actual, que plantea problemas intemporales.  
Una vez acabada, lo único que falta es su estreno..
Falta lo esencial, es decir el estreno. Hemos conseguido una agrupación instrumental, director de orquesta, músicos, actores, etc. Estamos en la fase de ‘puesta en escena’ del producto, es decir la faceta de marketing, para lo cual tenemos previsto crear una página web, y otro tipo de soportes de, así como un amplio dossier para presentarlo y que puedan hacerse una idea clara de lo que ya es una realidad.
¿Contarían con apoyo institucional?
Son tiempos difíciles, pero quiero ser optimista y pensar que podríamos contar con algunos apoyos a nivel institucional, sobre todo de Cuenca, para que la obra pudiera estrenarse en el Auditorio que creo es el lugar idóneo para ello. El proyecto es interesante y nos haría gran ilusión que Cuenca fuera el lugar donde se viera por primera vez.  
¿Resultaría muy costoso el montaje?
Al ser una ópera muy ‘minimalista’, el costo no superaría los 12.000 euros, la primera vez cantidad en la que está incluidos todos los gastos. Si se repitiera, los costes bajarían notablemente. Pienso que no es una cantidad desorbitada, y más teniendo en cuenta la repercusión que, para nuestra ciudad, podría tener.
¿Seguirá componiendo nuevas óperas? 
Componer es algo que nunca dejo de hacer, al igual que suelo tocar la guitarra casi todos los días. En cuanto a embarcarme en otra aventura operística, tengo dos proyectos. Uno de ellos, en el que interviene también Gustavo Villalba, y que es algo verdaderamente grande, y otro más modesto, para una ópera de cámara. Trabajo en ello, y como es mi pasión, le dedico el tiempo que sea necesario y. lo que de verdad me gustaría, es poder vivir de la composición.
Foto: Reyes Martínez

lunes, 26 de enero de 2015

AUDICIÓN DE FANTASIA PER CHITARRA

Queridos amigos. Tras dos entradas alrededor del estreno de FANTASIA PER CHITARRA, sólo queda lo más importante: escucharla.
Muy poquito más quiero añadir. Gracias a Angelo Marchese por su estupenda interpretación y gracias también al excelente técnico de sonido José Ignacio Olona por la grabación en directo. Espero unicamente, poder continuar creando y que esa música vea la luz.
Gracias a todos.


jueves, 27 de noviembre de 2014

ESTRENO DE «FANTASIA PER CHITARRA» EN PRENSA



Ya ha nacido. «Fantasia per chitarra» se estrenó con éxito, gracias a la interpretación comprometida, sabia y muy emocionante del guitarrista siciliano Angelo Marchese. Todo estreno me genera nerviosismo y una combinación bioquímica interior difícil de explicar, que provoca cambios de humor extremos, viajes inexplicables de la depresión a la euforia y un permanente replanteamiento acerca de mi función –como músico— en esta vida.
Pero ya pasó. Esperan nuevas interpretaciones y una pronta grabación. Además, en el horizonte cercano, ya tenemos acordados nuevos proyectos, con la guitarra del maestro Marchese como protagonista.
Hoy sólo voy a recopilar las apariciones en prensa alrededor del evento, al menos aquellas de las que tengo constancia. Quiero agradecer a todos los que se han interesado y han colaborado en los medios.

RADIOS

CADENA SER.
Hoy por Hoy Cuenca del 18-11-2014. Entrevista de Luisja García a Angelo Marchese y a mí. 


 ONDA CERO.

Cuenca en la Onda del 18-11-2014, entrevista de Álvaro Velayos a partir del minuto 17. Posteriormente, a partir del minuto 59, Marco Antonio de la Ossa hace un avance del concierto.



Cuenca en la Onda del 25-11-2014, crítica musical de Marco Antonio de la Ossa. No os la perdáis. A partir de la primera hora exacta.


   


   
Más audios en Onda Cero



CADENA COPE.

La mañana en Cuenca del 18-11-2014. Entrevista de Noelia Barroso a partir del minuto 18 y 50 segundos.






PRENSA ESCRITA


VOCES DE CUENCA.
Artículo-entrevista de Águeda Lucas «Música creada en Cuenca y tocada a nivel mundial».

LAS NOTICIAS DE CUENCA.
Entrevista de Gorka Díez, preciosa, por cierto: «La composición como necesidad».

CUENCA NEWS.
Nota de prensa del concierto.

ABC.
Nota de prensa del concierto.

MUNDOCLASICO.
Nota de prensa del concierto.


EL PERIÓDICO.
Crítica del medio en papel de Javier Semprún, realizada por José Miguel Moreno Sabio.



sábado, 15 de noviembre de 2014

Estreno mundial de FANTASIA PER CHITARRA



La vida es bella, tiene momentos que la convierten en algo más que un hecho biológico el cual uno lleva como mejor puede. La vida te ofrece regalos, vienen de todos los ámbitos: el amor, la familia, la amistad… y el trabajo.
Entiéndanme bien, me hace muy feliz que personas de distintas partes del mundo se interesen por mi creación. A veces pienso en esa mujer francesa que me escribió una carta con una pequeña tarjeta para que le firmara, ya que me admiraba, o ese músico de Singapur que me llenaba de halagos por e-mail. Medito sobre las emociones sinceras de aficionados y sobre esos músicos excelentes que se han interesado por mi música, la han interpretado y difundido.


Angelo Marchese

Hace más o menos un año y medio el joven guitarrista siciliano Angelo Marchese me escribe (yo no lo conocía personalmente) para poder conseguir la partitura de dos obras mías para guitarra que había estrenado el maestro Gabriel Estarellas. Poco después, me pide una dedicada, que tocaría por distintos conciertos en Italia y otras giras y que incluiría en una grabación con obras dedicadas a él. La idea me gustó y me puse manos a la obra. Rápidamente nació la partitura, pues conecté instrumentalmente con la idea previa: lenguaje muy idiomático, explotando los recursos del instrumento; luz y color, quizá atraído por el mediterráneo, el mar que baña Sicilia, gran parte de mi país y al que siempre acudo para buscar la paz y la alegría. También la melodía, que inunda los ocho minutos de composición, sin complejos ni renuncias.

Manuel Millán

El 21 de noviembre de 2013 puse la firma y menos de un año después verá su estreno: el 18 de noviembre de 2014 en el Teatro Auditorio de Cuenca. Cada obra es una criatura nueva que podrá tomar vida en función del interés que despierte. La extraordinaria musicalidad, técnica y compromiso del maestro Marchese es el mejo inicio posible, espero que todos ustedes la puedan escuchar… yo de momento, disfruto de la belleza de la música y de la enorme suerte que la vida me dio, otorgándome ese don para manejarla.

martes, 9 de septiembre de 2014

El Retablo de Maese Pedro. La gran ópera española en media hora



Cuando Manuel de Falla (1876-1946) recibe el encargo de la princesa Polignac de escribir una ópera
de cámara, el maestro gaditano ya había comenzado un nuevo camino estético, tan “nacionalista” como el anterior, pero alejado del folklore andaluz y muy cercano a la música culta española de los siglos XVI y XVII, de la que no sólo bebe su esencia, sino que toma literalmente fragmentos de esas fuentes, con una elaboración audaz, ingeniosa, vanguardista y embebida de una época interesantísima del siglo XX: el neoclasicismo.
Manuel de Falla reservó en su escueta producción un espacio muy grande dedicado a la música escénica. Tras conseguir el Primer Premio de piano en el Real Conservatorio de Música de Madrid en el año 1899, observó que la mejor salida (y económicamente la única) para un compositor español era la zarzuela. Entre 1900 y 1903 escribe al menos cuatro: El corneta de órdenes, La cruz de Malta (éstas dos en colaboración con Amadeo Vives), La casa de tócame Roque y Los amores de la Inés, que fue la que más éxito le dio. En ellas sigue el estilo castizo del género, folklórico y popular, sin ambición universal.
Tras contactar en Madrid  con el catalán Felipe Pedrell, la obra de Falla sufrirá un cambio radical. A partir de ahí, el uso de elementos de inspiración popular será la base de un lenguaje que anhela la internacionalidad. Para ello, el desarrollo musical ha de ser por tanto, innovador y trascendente, con un desarrollo armónico audaz, ambicioso y colorista. El empujón de las tesis de Pedrell universalizó al maestro de Falla, que abordó desde esas premisas su primera ópera: La vida breve. Es una partitura muy superior a las zarzuelas anteriores, con pasajes inolvidables que la colocan en una posición más elevada.  El principal “pero” es la escasa profundidad psicológica de los personajes, salvo el caso de la protagonista: Salud.


El Retablo.
Volviendo al principio del artículo, Falla volvió a interesarse por la ópera tras la conclusión de La vida breve y antes del estreno de la misma. Según Antonio Gallego en las notas que escribió para el CD de harmonia mundi:

          Múltiples razones le impidieron abordar por segunda vez el género, hasta que, antes de irse a vivir a Granada, comenzó a trabajar en una “adaptación musical y escénica de un episodio de El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes”. El libreto, tras la ruptura con los Martínez Sierra, lo hizo él mismo, y la obra entró entre las que vendió a la editorial Chester en diciembre de 1919. Obedecía a un encargo que le hizo la princesa Polinac, en cuyo palacio se estrenó en París en 25 de junio de 1923.

La grandeza en pequeñas dosis se muestra en todos los aspectos de la composición. Para empezar, sólo utiliza tres personajes: el Trujamán (el niño que narra lo que hacen los títeres), Maese Pedro (tenor) y el propio Don Quijote (barítono).  La orquestación es camerística, alejada de cualquier grandilocuencia:
Viento: 1 Flauta/ piccolo, 2 Oboes, 1 Corno Inglés, 1 Clarinete, 1 Fagot, 2 Trompas, 1 Trompeta.
Percusión: 2 timbales, tambor (con la caja de madera), xilófono, 2 carracas, 1 gran pandero sin sonajas, Tam- tam y campanilla.
Clavicembalo
Arpa
Cuerda: 2 primeros y 2 segundos violines, 2 violas, chelo y contrabajo. Falla especifica la posibilidad de aumento de intérpretes de cuerda en caso de representarse en una sala grande.
Por último, el minimalismo se certifica con la duración, que rara vez superará los treinta minutos, explotando casi íntegramente (con pequeños recortes) el capítulo 26 de la segunda parte del Quijote. Falla juega con un efecto escénico: el teatro dentro del teatro, ya que existe una doble representación, la del público viendo la ópera y la de don Quijote y todos los asistentes al retablo observando los títeres y su ingeniosa historia de caballería. La locura de don Quijote hace que nunca realidad y ficción estén separadas y que el paso de una a otra sea permanente.

La música del Retablo de Maese Pedro.
En esta época donde la clasificación compartimentada es necesaria para dar sentido a las cosas, es muy fácil poner una línea divisoria entre el Falla “popular” del Amor brujo o El sombrero de tres picos con este Falla “castellano” del concierto para clave o de la obra que aquí  nos reúne. Sin embargo, son también muchas las coincidencias como, por ejemplo, el uso de recursos politonales, que aunque son más marcados y exagerados desde el CONCIERTO PARA CLAVE, ya se podían apreciar en muchos pasajes de EL AMOR BRUJO. Falla juega con un estilo y otro con una comicidad erudita. Así se permite esconder la melodía de la canción del Fuego Fatuo entre todo el enjambre de voces que suenan en la huída de los amantes, justo después de la segunda interrupción de don Quijote.
Como dijimos en el primer párrafo, las fuentes del Retablo de Maese Pedro vienen directamente de los trabajos musicológicos de Felipe Pedrell, que sacaron a la luz las creaciones no litúrgicas de los siglos XVI y XVII  de Francisco Guerrero, Salinas o Gaspar Sanz. Toda esa música, por entonces desconocida, fue un mundo infinito y una fuente estilística para don Manuel, que tamizó y recreó de forma personal y auténtica. El mismo Antonio Gallego afirma que el bellísimo canto a dulcinea de la parte final toma como base la villanesca PRADO VERDE Y FLORIDO de Francisco Guerrero. Personalmente lo veo un poco peregrino, a pesar de las evidentes semejanzas.  La armonía que utiliza Falla gira alrededor de la politonalidad y de la tonalidad con notas añadidas, que logran una permanente sonoridad disonante que encaja con la comicidad trágica de los personajes, logrando extraer toda la personalidad de los mismos. La orquestación descarnada ahonda todavía más en lo grotesco de la trama y consigue que avance con dinamismo.
No quiero terminar esta entrada sin hacer una observación sobre cómo resuelve Falla la voz recitada. La mayoría del peso lo lleva el trujamán, que debe ser un niño o, en su ausencia, una mezzosoprano aguda. El uso de la tradición del pregonero, que consistía en la repetición de una nota – a la que el compositor añade bastantes saltos cuando la acción lo requiere— es la solución perfecta, que difícilmente se puede aplicar a otra situación escénica.
El Retablo de Maese Pedro es quizá la gran ópera del movimiento neoclásico europeo. Una joya guardada en un pequeño cofre. Todos los sentimientos terminan en la ironía o la sátira.  Ni siquiera el amor a Dulcinea cede un ápice a un perfume musical romántico.  No existen concesiones ni falsedades en una música perfecta que debería llenar los escenarios españoles y de lengua hispana de todo el mundo en la celebración del 400 aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote. Una ópera que es calificada por Tomás Marco en el volumen 6 de la Historia de la Música Española como “paradigma de toda una etapa de la música española” y para mí una de las más increíbles creaciones del siglo XX y una obra maestra sin parangón.

Versión:

- Orchestre Symphonique de Montréal, dir Charles Dutoit.
- Justino Díaz, barítono ("Don Quijote").
- Joan Cabero, tenor ("Maese Pedro").
- Xavier Cabero, soprano (el "Trujamán", narrador).


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