lunes, 25 de abril de 2011

50 SEMANAS DE MÚSICA RELIGIOSA


Hola amigos. Ha pasado mucho tiempo desde mi última entrada, pero estos dos meses han sido tan intensos que me vi en la necesidad de apartarme del blog por un tiempo.
Y aquí estoy tras una nueva edición de las SMR. No puedo hacer muchas críticas después de escribir puntualmente una o dos diarias en el DÍA DE CUENCA. Pero sí puedo decir vaguedades, como que una vez más el nivel ha sido impecable y la espiritualidad generada emocionante. Nunca olvidaré el concierto de la Stutzmann al frente de su agrupación historicista ORFEO 55, ni a los Talens Lyriques, ni al magnífico Mahler de LE HALLÉ de Manchester, ni el ciclo sobre Victoria...
Todo salió bien, pero además, algo nuevo sucedió y es que un tal Manuel Millán de las Heras estrenó una obra de encargo en el Festival. Encima fue interpretada con maestría por José Miguel Gómez en un marco de belleza sin barreras, como es el museo de Arte Abstracto.
Pronto escribiré sobre esa obra. De momento, sólo colgaré el magnífico reportaje que realizó INFORME SEMANAL. Hace referencia a los primeros días del mismo, con elegancia y buen hacer.
Un abrazo y hasta pronto.

lunes, 28 de febrero de 2011

La maravillosa vanguardia (I). PASIÓN SEGÚN SAN LUCAS de Penderecki




















Existen pocos términos tan anacrónicos y conservadores como el de "vanguardia". Si su sentido literal es el de avanzado y novedoso para su época, hoy es utilizado como arquetipo de música que nace hace más de un siglo con la segunda escuela de Viena y que supone la ruptura del sistema tonal. El término "vanguardia" siguió alimentándose generación tras generación, dominando definitivamente el panorama europeo tras la segunda guerra mundial y la escuela de Darmstadt. Hoy en día, en plena crisis de las vanguardias históricas, ha quedado como ese movimiento revolucionario, superado claramente por las nuevas necesidades artísticas del siglo XXI.
Según el espíritu de la vanguardia, lo que debe primar es el conceptualismo, la visión distinta de todos los parámetros del arte sonoro y la desconexión con cualquier atisbo de tradición, incluido el público. Ya no era tan importante la música en sí como modificar todo lo que se suponía de ella, desde la gestación y la interpretación hasta la recepción.
Con esta mentalidad hubo debates irreconciliables, principios y manifiestos indisolubles y, desde mi punto de vista, una gran cantidad de músicos que no encontraron su sitio en el mundo y que intentaron seguir unas técnicas que, si bien estudiaron con entusiasmo, no les resultaban ni expresivas ni sinceras.
De la vanguardia sobrevivieron los inteligentes, los que investigaron desde el prisma de la comunicación, sin renunciar al pasado. Fueron tan geniales que superaron el debate estético. Fueron siempre libres, incluso para retornar al romanticismo más clásico. Así es el caso del polaco Krysztof Pendererecki. Nacido en 1933, obtuvo su primar gran éxito en 1959 el Festival de Otoño de Varsovia con su Treno a las víctimas de Hiroshima. En ella buscó todos los recursos posibles de los instrumentos de cuerda frotada, con uso masivo del cluster o masa de ruido por acumulación de intervalos de 2ª.
La obra que aquí nos ocupa es todavía más brillante, ya que combina sus descubrimientos con estructuras barrocas y la tradición católica, además de tener una arquitectura de gran formato. Escrita entre 1963 y 1966, se estrenó Polonia comunista, contando, por tanto, con el apoyo occidental y las justas dosis de provocación que siempre vienen bien las obras de arte. Se trata de La passio et mors domini nostri Iesu Christi secundum Lucam, para tres solistas vocales (soprano, barítono y bajo), narrador, coro infantil, tres coros mixtos y orquesta. La partitura encierra un lenguaje claro y convencido, que obtiene resultados sobrecogedores, expresionistas, dramáticos y de un profundo sentido religioso. El juego de segundas es continuo. Clusters que se alimentan, engordan y se desinflan hasta el unísono, pero también momentos de melodías diatónicas, series dodecafónicas y dos acordes triadas que redondean el Stabat Mater y el final de la composición.
Buscando por el universo de Youtube he encontrado estos tres vídeos donde se plantea el inicio de la obra. En el primero, los cuatro coros y la orquesta dejan atado a la butaca hasta el más frío de los oyentes con el texto O Crux, ave, spes unica...



Para seguir, la entrada del evangelista en narración estricta, con un prodigioso melisma final a cargo del barítono en el papel de Jesús y retorno de la narración evangélica.



Y como conclusión el aria Deus meus, combinación increíble de tradición y modernidad, en un soberbio juego entre barítono, orquesta y coros.

No pierdan el tiempo y busquen esta obra íntegra, encuentren un día tranquilo, sin prisas y con el corazón abierto a experiencias inolvidables. No se arrepentirán.


Me despido diciendo que conocí personalmente a Penderecki en las SMR de Cuenca. Algún día hablaré de ello. Sólo apuntaré que el artista no necesariamente está a la altura de su obra.
Un abrazo a todos los lectores.


domingo, 6 de febrero de 2011

TRES ESTAMPAS CONQUENSES. MONTAJE FOTOGRÁFICO

La composición de TRES ESTAMPAS CONQUENSES fue una liberación en una época de cambio. Me lo tomé como un reto personal de hacer música tonal, con colores claros y luminosos, directa y sencilla. Creo que lo conseguí.
Esta etapa tiene otras composiciones, como los ciclos de canciones a Marina y Cecilia, el concierto para guitarra nº2 (de Santa Fe), las Canciones de siega o la Romanza a Dulcinea. Una época que he abandonado pero que miro con una sonrisa de satisfacción.
Hoy quiero mostrar el primer movimiento de la obra, pero adornado con unas impresionantes tomas realizadas por el gran fotógrafo y mejor amigo y vecino Ramón Herraiz. Los que no conozcan esta ciudad mágica sentirán un insaciable deseo de pasearla, palparla, olerla y escucharla. Tras ver el montaje, creo que mi música es subsidiaria, pero queda realmente bien.
Por cierto, el libro del que están extraídas las fotografías es 69 formas de mirar, de la editorial TOMEBAMBA.
Un abrazo a todos.



sábado, 15 de enero de 2011

LO POPULAR Y LO CLÁSICO. PUNTOS DE ENCUENTRO

A Enrique Arias Valencia. Amigo cibernético, filósofo y poeta de la belleza del día a día.

Que la música popular y y la "clásica" ("escrita", "basada en enseñanzas de la tradición" o como queramos decirlo) han estado siempre unidas e imbricadas no se le escapa a ningún melómano. Desde los grandes maestros instrumentales de los siglos XV y XVI vemos ejemplos donde el compositor "eleva" ritmos de uso cotidiano en la población. Pavanas, gallardas, courantes, gigas y un largo etcétera que se escribían para todo tipo de formaciones, desde instrumentos a sólo hasta agrupaciones orquestales. La fuerza formal de la ilustración no consiguió que muchos autores mostraran su gusto por los aires populares y cuando el romanticismo explosionó en el viejo continente, llevó consigo toda la fuerza de lo terrenal. Chopin bebía de su patria estilizando mazurkas y polonesas y Brahms afirmaba sin complejos que su inspiración bebía en gran parte de las canciones que le cantaba su madre.El movimiento nacionalista sólo fue una extensión de esa mentalidad. Lo hermoso de ese espíritu es que consiguió que muchos países dieran autores sin complejos que desatascaron gran parte del estatismo musical occidental.
El ejemplo de hoy es maravilloso, porque traspasa el límite. El compositor mexicano Arturo Márquez, nacido en 1950, utiliza en su Danzón nº2 la música de salón sin complejos, bailable directa y de origen posiblemente cubano (aquí pueden corregirme los oriundos de la zona).
No existen apenas filtros clásicos, desarrollos cerebrales o una complejidad armónica excesiva. Es música popular y punto, pero con una orquestación soberbia que exprime todo el jugo de la imparable fuerza de esta partitura. El nuevo fenómeno mediático-musical Gustavo Dudamel y la desenfrenada Orquesta Simón Bolívar de Venezuela lo bordan.
Espero, querido Enrique, que esta música sea de tu gusto. Es un ejemplo más del enorme talento de tu tierra.

lunes, 3 de enero de 2011

MÚSICA PARA LA NAVIDAD (III). LA EPIFANÍA

Quien escribe en este blog manifiesta un sincero desprecio por ese gordo barbudo, vestido de Coca-cola y que farfulla un tonto uh,uh.. y que dicen por ahí que entra en las casa a través de la chimenena (algo bastante absurdo en el mundo actual, donde las chimeneas son sólo un elemento decorativo). Los héroes de mi infancia fueron los magos de oriente de los que habla el evangelio de san Mateo. Según la Wikipedia:
La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de "Reyes") quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra.Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia de Tomás) del siglo II, sin embargo, dan su número y les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de Europa, Asia, y de África respectivamente.

Mi niñez está marcada por recuerdos imborrables de la noche del 5 de enero. Nos reuníamos los hermanos y primos muy nerviosos. Los mayores disimulaban credulidad mientras los pequeños nos acostábamos apiñados en camas. Jugábamos a guerras de escobas, contábamos historias y soñábamos con lo que haríamos si los monarcas orientales eran benévolos con nuestras solicitudes. Mis padres volvían tarde, pues las tiendas no cerraban antes de las 23.00 horas. Los pobres tenían que esperar a que nos durmiéramos, colocar los juguetes y esperar a la mañana siguiente. El grito de mi padre ¡¡¡Han venido los Reyes!!! era el despertador más eficaz que nunca he tenido. Es difícil repetir la felicidad de las horas posteriores y es un privilegio haberla sentido.Hoy veo toda la liturgia reinterpretada por mis hijas... y soy muy feliz.

Volvamos a Francisco Guerrero y a otra villanesca espiritual. El texto es directo, sin estridencias, perfecto, diáfano y sin metáforas rebuscadas:


Los reyes siguen la estrella,
la estrella sigue al Señor
y el Señor de ellos y de ella,
sigue y busca al pecador.

Teniendo de Dios noticia,
buscan con divino celo,
la estrella al sol de justicia,
los Reyes al Rey del cielo.

Guiados son de una estrella,
la estrella de su Señor
y el Señor de ellos y de ella,
sigue y busca al pecador.

Tras buscar en Youtube alguna versión digna, no la he encontrado, así que he subido una buena grabación realizada por el COLLEGIUM VOCALE DE MADRID dirigido por Miguel Ángel Jaraba. Usa coro mixto y no cae en los ritmos cansinos y monótonos habituales en estas formaciones.
Que los reyes magos pueblen tu casa de juguetes y felicidad.



sábado, 18 de diciembre de 2010

MÚSICA PARA LA NAVIDAD (II)


ORATORIO DE NAVIDAD de Johann Sebastian Bach.

Escribía Ignacio Deleyto Alcalá en la revista FILOMÚSICA en diciembre de 2004:

El Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach está formado por seis cantatas compuestas para ser interpretadas durante los días de Navidad. Cada cantata está construida siguiendo el modelo de una típica cantata de iglesia de Leipzig, es decir, recitativos, arias, coros y corales. Para la elaboración de esta magna obra Bach volvió a varias de sus cantatas profanas, en particular, a las BWV 213 y BWV 214. Bach modificó el texto y con ello el espíritu de la música. Tomemos, por ejemplo, el aria para alto “Ich will dich nicht hören” parodiada como “Bereite dich, Zion”: misma música para las dos arias, pero con muy poco en común. De hecho, todas las arias y coros de Lasst uns sorgen, lasst uns wachen BWV 213 serían reutilizados en la nueva obra coral religiosa sin apenas cambios.

El Oratorio de Navidad es la celebración del nacimiento y adoración del Niño Jesús, con un componente narrativo lo cual justifica su denominación de “oratorio” frente al de “cantata”. Combina alegría y optimismo con ternura y dulzura. Una buena muestra de la primera sería el jubiloso coro que abre la obra “Jauchzet, frohlocket, auf, preiset die Tage”, quizás el coro más famoso de Bach y que, con trompetas y timbales, es capaz de resucitar a un muerto en sus primeros acordes. Igual ocurre con “Herrscher des Himmels”, jubiloso coro que abre y cierra la tercera cantata. Ternura y dulzura, así como estática contemplación, encontramos en la única pieza instrumental de la partitura, la “Sinfonia”, que inicia la segunda cantata. Aquí parece detenerse el tiempo mediante una melodía dulce y ensoñadora en la cuerda y las maderas, que representa el ideal de paz y sosiego navideños. En esta categoría entraría, sin duda, el aria para alto “Schlafe, mein Liebster, geniesse der Ruh”, una nana sin parangón al Niño Jesús.


Poco puedo añadir a estas palabras. La navidad no es la pasión y por eso este oratorio no trasmite el profundo drama de las dos composiciones bachianas sobre la muerte de Jesús. El optimismo es muy obvio en la escritura, como demuestra el coro inicial, donde el texto avanza con una alegría entusiasta y ampulosa.
El Oratorio de Navidad es una gran obra, magnífica, especial para celebrar estos días. les adjunto una versión notable, pues utiliza ciertos criterios historicistas con instrumentos modernizados, lo que demuestra que la investigación sobre la interpretación "de época" ha traspasado el propio ámbito de los instrumentos originales.
La Orquesta y Coro de la RTVE, bajo la dirección de Rubén Dubronvsky realiza una versión sin abuso de medios de mentalidad romántica y con un criterio consecuente con lo anteriormente expuesto. Es una selección de fragmentos de las seis cantatas que completan la obra. La presentadora es mi buena amiga y compositora Consuelo Díez.
Disfruten de esta música y estas fechas.

domingo, 5 de diciembre de 2010

MÚSICA PARA LA NAVIDAD (I)


Se acercan estas fechas que generan tantos afectos en la población occidental, que vive dividida entre dos sensibilidades: una mitad las adora (niños, personas sensibles, optimistas, comerciantes en general, padres con hijos pequeños, abuelos...), mientras la otra las detesta (personas de mediana edad, pesimistas, laicistas recalcitrantes, separados, alguien que tiene un duelo por un ser querido, parados...)
Mi mirada ante la navidad es curiosa. Soy hijo de tenderos que hacían su "agosto" en diciembre y enero. En ese aspecto, viví mi infancia observando el "estrés" familiar, pero con recuerdos hermosos, alegría compartida y momentos que nunca se olvidan. Yo sentía esa paradoja absurda de creer fielmente en los reyes magos mientras veía la juguetería de mi padre llena de clientes. También se han marcado como un puñal las tristezas por las pérdidas, a mi madre con cara de luchadora que disimulaba con una sonrisa mientras por dentro le recorrían cristales de amargura y profunda pena viendo a los cuatro niños que su hermana Mercedes se dejó en la tierra. Pero entre todos los personajes hay uno que resalta en mi familia: mi adorado abuelo Jesús. Vivió la tragedia de ver morir dos hijas, pero nunca perdió la sonrisa ni la ilusión en estas fechas y su alegría de vivir era contagiosa (la ha heredado mi tía Nines, que es una mujer admirable). El destino quiso que falleciera un 25 de diciembre de 2003, con 92 años, tras una pantagruélica nochebuena y un puro bien fumado y disfrutado.
Tras esta catarsis familiar, retomo el tema del blog: la música. Y es que no hay fechas más lastimadas musicalmente que la navidad. Los repugnantes, odiosos e imbéciles hasta el insulto "villancicos populares" han hecho un daño irreparable a la música, a la belleza y al ser humano en general. Vomitemos sin reparos sobre canciones nauseabundas tipo "Jingle bells", "Pero mira cómo beben los peces en el río", "En la puerta de mi casa voy a poner un petardo" y todo tipo de horribles berridos contra el buen gusto, que sólo pueden generar odio, pesadillas, depresión y otros problemas psicológicos.
Hoy quiero hablar del origen del villancico. A pesar de lo que la gente cree, no es religioso, sino profano. Nace en España y es una forma polifónica sencilla, de temas casi siempre amorosos, escritura homofónica (sin contrapunto imitativo), en estructura AB que se repite variando la letra. A diferencia de la polifonía religiosa, que estaba escrita en latín, los villancicos usaban el castellano.
El término proviene de la palabra "villano" o habitante de la villa (sin el sentido despectivo y peyorativo actual), pues era una música cercana, por su sencillez, a la gente del pueblo. El primer gran autor de villancicos fue Juan del Enzina (1468-1529), en el cual es difícil encontrar temática del nacimiento de Jesús o la epifanía. Uno de los pocos ejemplos es Oh Reyes Magos Benditos. Durante el siglo XVI se fue extendiendo el uso de temática navideña en los villancicos en lengua castellana, pero siguió siendo minoritario hasta el siglo XVII.
El ejemplo que les pongo hoy es uno de los más bellos. Se trata del conocido Niño Dios d´amor herido del compositor sevillano Francisco Guerrero (1528-1599), uno de los grandes polifonistas españoles del renacimiento, contrarreformista convencido, que imprimió todas las emociones en un lenguaje austero general. En sus Canciones y villanescas espirituales utiliza la forma villancico (villanesca y villancico son sinónimos) y una homofonía clara, emoción contenida y equilibrio poético muy similar al de Garcilaso de la Vega.
Con esta página, magistralmente interpretada por Música Ficta, el espíritu navideño regresará a todos los hogares y será compartido por creyentes y no creyentes.

Niño Dios d´amor herido
¿tan presto os enamoráis?
Que apenas habéis nascido
cuando d´amores lloráis.

En esa mortal divisa,
nos mostráis bien el amar,
pues siendo hijo de risa,
lo trocáis por el amar.

La risa nos ha cabido,
el llorar bien lo aceptáis,
y a penas habéis nascido
cuando d´amores lloráis.


Luchemos por la ortografía